#4 Viaje de la heroína

#Haz un relato en el que tu protagonista, una herrera, realice el viaje de la heroína.

—¿Qué harás?

Alice me pregunta desde arriba, siento sus firmes ojos azules clavados en mi espalda. Respiro hondo mientras analizo la situación que vengo venir a futuro.

El adamas es un material sumamente fuerte, más que el hierro o el acero. Un elemento tan distinto y raro de otros que sólo unos pocos son capaces de manipular. Mi padre era un de los pocos que supieron manejarla y forjarla en armas. Yo aprendí todo lo que pude mientras él estuvo con vida, y gracias a Alice, me convertí en una de las mejores herreras de la corte. Pero lo que me piden ahora, es totalmente fuera de mi zona.

—No lo sé —respondo con total sinceridad.

Ella suelta un sonido que forma un eco en la habitación, suena a una risa.

—Te pediría que al menos no te rieras.

—No me estoy burlando, sólo me pareció ridícula tu respuesta.

Me giro hacia ella, está apoyada en el barandal del segundo piso y desde donde estoy su escote se ve muy pronunciado. Ahora entiendo porque los hombres babean por Alice.

—Menos mal que no te estás burlando.

—Pasaste dos años soportando mis tratos —Camina hasta llegar a las escaleras—. Pensé que ya estabas acostumbrada.

—El que esté acostumbrada no significa que duela menos —susurro sólo para mí—. ¿Esto lleva a alguna parte?

Alice rodea ojos, como siempre hace cuando algo es demasiado obvio.

—Conocí a una niña, vagando por las calles con hambre y sin techo. Su padre había fallecido semanas atrás y todo se le había despojado —Comienza a relatar mientras baja al primer piso—. Pasó semanas sintiéndose una mierda inútil e insegura, fueron unos tiempos que me daban ganas de devolverla a ese callejón frío y oscuro donde la encontré —Su voz era monótona, pero tenía un deje de diversión. La seguí con la mirada, caminó hacía la mesilla y se sirvió un licor fuerte—. Incluso trató de suicidarse…

—Interesante historia, suena a algo que he escuchado antes —Me pongo una mano en el mentón—. ¿Dónde la habré oído?

—Sus lágrimas podían llenar toda una habitación, era toda una escena que ver.

—¿Entonces por qué no la devolviste?

Se giró hacía mí, ocultó su sonrisa con la copa de cristal.

—Porque sabía que ella sería alguien grande.

—¿Estás diciéndome que estoy gorda?

Rodó los ojos.

—Digo, que después de pasar por todo ese sufrimiento, te levantaste y me pediste que te enseñara a perfeccionar la herrería.

—Era eso o dejar que me regresaras a la calle, algo que por cierto no sabía hasta ahora.

 —Yo no sabía usar el adamas, pero tú misma comenzaste a usarlo —Siguió relatando mientras se acercaba a mí—. No sólo eso, sino que también te perfeccionaste en el área de la espada.

—Mi padre me enseñó desde niña —expliqué algo cohibida—. Me decía que debía saber defender pese a ser mujer.

—Pero no te enseñó todo —Replicó ella—. Fueron tus ganas de progresar que lograste convertirte en la mujer que eres ahora —Su firme mano se posó en mi hombro, sus ojos azules se llenaron que podría presumir que era orgullo—. Te convertiste en una mujer mucho más fuerte de lo que había pensado.

Sus palabras estaban cargadas de emoción, una que me llegó al corazón y mis ojos comenzaron a lagrimear. Hubo pocas veces en que Alice me dirigía estas palabras de adulación y orgullo. Y ahora mismo, que estaba en esta situación me producían una gran calidez en mi interior.

Me hacían pensar en todo mi pasado, en todas las humillaciones, burlas y desánimos que recibía cada día. Nadie había creído que una mujer podía convertirse en la forjadora real de la corte de Su majestad, pero Alice siempre me había apoyado, estando allí a mi lado cada día observando mis técnicas y ayudándome a leer los textos antiguos y de noche apoyándome en el entrenamiento de la espada.

—Gracias Alice… —respondí de corazón—. Pero lo que me piden ahora… No creo poder llegar a hacerlo, yo… sólo lo hacía por entretención, mi objetivo principal era convertirme en herrera.

—¡Y lo lograste! Ahora puedes lograr algo mucho más grande que eso.

—Pero…

—Deja de dudar —replicó Alice con voz autoritaria—. Deja esa inseguridad atrás y mira lo que has logrado hasta ahora —Extiende los brazos a los lados—. ¿Qué te impide seguir evolucionando?

Me sorprendí por sus últimas palabras. ¿Qué me impedía seguir avanzando? Seguramente si aceptaba la oferta del rey, las burlas y los obstáculos serían cosa de cada día, pero eso jamás me detuvo en convertirme en una manipuladora de Adamas.

—Nada me detiene —susurré lentamente. Levanté la mirada hacia mi maestra, la única persona que podría comparar como una figura materna—. Nada me impide para seguir avanzando.

Ella sonríe.

—¿Lo harás?

Camino hacía el ventanal y desde la torre en que vivimos la vista es espectacular; se puede ver toda la ciudad de Callum en todo su esplendor. Una ciudad que me vio perder y ganar todo en esta vida.

—Lo haré —respondo con completa seguridad—. Después de todo lo que pasé, convertirme en caballero de la guardia real no será un gran reto.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s